Este espacio, es mío. Un estallido de mis neuronas, un cúmulo de transmisiones cerebrales, aquello que no puedo vomitar en otro sitio, por educación o solitud. Algo que el mundo debería saber y que no importa a nadie.

martes 18 de agosto de 2009

LA MERDA DE LA MUNTANYA

La Trinca, fué sin duda uno de mis grupos musicales favoritos durante mi infancia, y porqué engañarnos, con su salto a la televisión también durante mi adolescencia.
Tengo algunos de sus casetes y también muchísimos Lp's, creo que con el último, "Marro" del año 87, tenía 12 años y cantaba sus alocadas ocurrencias a todo trapo por casa.
Me encantaba su estilo indirecto de decir las grandes verdades, eso sí, sin evitarlas. Directas a la yugular del que quisiera entender.
Un estilo que creo he adaptado bastante bien, aunque yo a veces no soy lo suficiente indirecto.

Les vi en numerosas ocasiones en conciertos de Fiestas Mayores, con mis padres.
Recuerdo esa época como feliz, a pesar de mi exceso excesivo de peso y los insultos y menosprecios de mis "amigos" del colegio.

Todo esto me vino a la mente limpiándome el culo en el refugio del Pla de la Font d'Aigüestortes donde he estado hace unas semanas.
Una vez utilizado el papel higiénico había que tirarlo a un cubo. El mismo sistema del que nos habíamos reído en la boda de no sé cual de mis amigos, cuando Raúl (a quién felicito por su paternidad) nos explicó que funcionaban así todos los wc de Brasil, país donde iba a residir.
Entonces pensé que suerte que estaba en la montaña, pues según la Trinca "la merda de la muntanya no fa pudor, encara que la remenis amb un bastó!".
Fué cuando pensé si corrían la misma suerte en Saô Paulo.

De una forma u otra uno por la mañana quedaba descansado y podíamos salir a andar sin preocupaciones.
Yo prefiero un cubo a equilibrios inhumanos (nunca supe ponerme de cuclillas) en medio del camino.

Quizá por esa tranquilidad o mi constante lucha para poder andar sin rendirme al dolor de mis pies, pudimos hacer varios de los picos y excursiones de la zona.
Llevábamos tres días a tope, y me sentía exultante. Era la primera vez en mi vida que podía andar tan seguido y estar listo para otra jornada.
Fué aquí donde mi corazón pasó a primer plano, los Aries somos explosivos, puro fogonazos,... y peté.
Estaba contento y nervioso por volver a salir. Fuí corriendo a buscar agua y me torcí el tobillo.
Sí, así termino muchas veces. Uno de mis defectos, aunque tampoco quiero renunciar a él, porqué significa que sigo viviendo las cosas al máximo.
No pude evitar soltar unas lágrimas cuando recibí un mensaje de Jordi coronando el último de nuestros picos mientras acababa "la bodega" de Noah Gordon.
Lo recibí con una sonrisa, porqué es así como se recibe a un amigo, y como se afronta, no la derrota, sinó la lucha por levantarse de nuevo.

Esta vez, la imagen que os dejo, está completa.
Una vez hice el Aneto, bueno, lo intenté i no completé la foto.
Aún arrastro esa deuda, circulo que espero cerrar un día de estos.

Por cierto, estando descansando en el río, nos cruzó un Isard a toda leche.
Lluís, es que no vas a dejarnos nunca?


1 comentarios:

Blogger Jordi ha dicho...

Amic Joan:

Encara mantinc el fresc record d'aquells dies a la muntanya en els que varem compartir moments d’alegria, patiment i dolor. Tots aquests sentiments son compatibles i uns no poden existir sense els altres.

El que no podem fer, es passar de l’eufòria al fracàs d’un sol pas, axó es com caure a l’abisme, em d’assumir les males pesades i afrontar-les per tornar a la glòria.

Per a mi va ser un honor compartir aquells camins a la muntanya, que de ben segur tornaran molt aviat.

Una abraçada.

Jordi

09 septiembre, 2009 01:39

 

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